lunes, 21 de enero de 2008

MATT UN CIBERCELEBRE



Matt Mullenweg, el chico Web (24 años.) Creo un software para blogs. Se hizo millonario y que cuenta las razones de su éxito .Aunque es programador de computadoras, no tiene una educación formal en informática, sino en ciencias políticas, economía y filosofía del lenguaje. Matt es saxofonista de jazz desde la adolescencia; cursó la secundaria en un colegio de artes escénicas y visuales, en su Houston natal

Ha escrito un software para crear blogs que es usado por más de dos millones de personas.
Su nombre ya figura en el puesto 16 en la lista de las 50 personas más importantes de la Web de PC Wordpress Y es tan popular que aparece primero en Google al buscar la palabra "Matt". "Soy el Matt número 1 del mundo", se ufana en su blog.
El sitio de Wordpress ( http://wordpress.org ), el software creado por Matt, es uno de los 20 más activos de los Estados Unidos.

Un detalle que no quisiera omitir: este muchacho acaba de cumplir, el 11 de enero, 24 años.

A fines de octubre, todavía con 23, vino a la Argentina no para hacer turismo sino para disertar en la edición argentina de Wordcamp una conferencia que se realiza en diferentes lugares del mundo para asistir a los usuarios de Wordpress También, invitado por la Universidad de Palermo, pasó por Expo Management

Dice: " las computadoras siempre estuvieron en mi vida, mi padre trabajaba con ellas. Pero no me permitían usarlas, yo era muy chico

–Cada tanto rompía algo y tenía que arreglarlo antes de que mi padre regresara. Así que me hice un experto en reparar cosas. Siendo bastante chico empecé a aprender los básicos de cómo hacer una página web. Y con Internet no hay límite, toda la información está ahí, así que encontraba las formas de cómo escribir código HTML, los estándares de la Web, y eso.

Nació el mismo año en que Apple lanzaba la Mac, y aprendió a leer más o menos al mismo tiempo en que Internet empezaba a llegar a los hogares.

¿Pero por qué la filosofía del lenguaje entonces?

–Yo creo que eso es porque soy católico, me crié en una familia católica. El catolicismo tiene esto de tratar de entender por qué las cosas son como son. Estudiar filosofía es algo que surgió naturalmente. Y las ciencias políticas son en muchos sentidos como la filosofía.

–Vos no tenés una educación formal en programación, y sin embargo estás revolucionando la forma en que hacemos blogs. ¿La educación formal ya no es necesaria, en tu opinión?

–Creo que la educación formal es muy importante; me encantaría volver a la universidad y graduarme, pero no creo que sea aplicable a todo. En la música es fundamental, porque allí no hay atajos, hay que practicar todos los días. Pero en otros casos no me preocupa demasiado la educación formal, porque hay gente horrible que tiene toda clase de títulos, y gente genial que no. Busco rodearme de gente que sea curiosa, que lea mucho... Es cierto que yo no tengo una educación formal en programación, pero mis empleados sí la tienen.

–¿Qué tiene de especial Wordpress?

–Creo que son tres cosas. Primero, su filosofía, su visión; que la Web puede ser mejor de lo que es. Esa es una visión que atrae gente muy inteligente al proyecto. Segundo, que es fácil de usar y de instalar. Antes era todo muy difícil, había que editar archivos de texto y cosas así para hacer funcionar estas plataformas. Ahora es todo por medio de asistentes. Y lo tercero tiene que ver con el timing. En la época en que aparecimos no había muchas otras opciones, pero la gente las estaba buscando. Además, Wordpress resultó ser un gran nombre y nuestros competidores tomaron decisiones que crearon una oportunidad para nosotros.

Bueno, la oportunidad suele ser la mitad de la historia en los negocios relacionados con la tecnología e Internet. En 2002 Matt empezó a bloguear, mayormente para compartir las fotos que había sacado en un viaje a Washington. Usaba para eso Cafelog, un software de código fuente abierto creado por Michael Valdrighi.

Cuando el desarrollo de Cafelog se detuvo, Matt decidió tomar la posta y creó Wordpress, derivándolo de Cafelog. Eso fue en enero de 2003. Esto de tomar el software creado por otro e iniciar un desarrollo independiente es una práctica muy común en el software libre, y una de sus grandes fuerzas motrices. Se lo llama forking (bifurcación, en inglés), y ha salvado numerosos proyectos de la desaparición.

–¿Por qué defendés con tanta pasión el software libre?

–Por una cuestión moral, principalmente. Me gusta comparar el software con la música. Cuando hacés música te basás en siglos de desarrollos, innovación y conocimiento de músicos anteriores, y todo eso es algo abierto, que podés usar libremente.

–Es verdad, no puede uno imaginar la evolución de la música siendo propietaria. Es absurdo.

–(Se ríe) Es absurdo, en efecto. Ahora, ¿por qué tiene que ser el software diferente?

Para Matt, los aspectos morales de los negocios son tema de desvelo. Se define como un "firme creyente del capitalismo", pero critica a las empresas que cotizan en Bolsa, como Google, "porque las compañías públicas carecen de moral, sólo responden al mercado de valores, y el mercado de valores puede ser extremadamente duro en ocasiones".

La frase de cabecera de Matt y el slogan de Wordpress es "Code is poetry" (El código informático es poesía), una frase que revela su educación multidisciplinaria y su pasión por programar.

–Creo que lo bueno de la programación es que tenés que pensar el código como una unidad funcional, y tratar de que sea lo más elegante y pequeño que se pueda. Es algo también muy satisfactorio, cuando te sentás a escribir código es como fabricar algo con tus propias manos.

–Y es algo muy adictivo, además.

–Lo es, es adrenalina pura, y me encanta eso. Pero creo que el valor que he agregado no tiene que ver con la programación, de hecho hoy hay 18 personas en Wordpress que están en eso, en los detalles. Lo que yo hago es más bien aportar una visión más amplia de la dirección en la que estamos yendo, de lo que estamos haciendo.

No sería raro que el reportaje a uno de los promotores de una nueva forma de periodismo concluyera al revés de como se debe. No con una respuesta. No con un remate. Sino con una pregunta. Y no una pregunta del periodista, sino del entrevistado. Que así sea.

Al finalizar el dialogo con el periodista Ariel Torres de La Nacion pregunta
"¿Todas las mujeres usan tacos altos en la Argentina?"