sábado, 18 de julio de 2015


"En general, usamos la Red sin pensar en cómo funciona. Está ahí y ya. Sin embargo, existe un grupo de hombres y mujeres -en su mayoría voluntarios- que hacen que Internet ande, que esté ahí y ya. Forman parte de la IETF, por Internet Engineering Task Force (Fuerza de Tareas de Ingeniería de Internet), que da origen a los estándares de la Red, en particular los relacionados con el paquete de protocolos TCP/IP.

Hace casi exactamente un mes, otra de las organizaciones relacionadas con los mecanismos internos de la Red, la Corporación para la Asignación de Números y Nombres de Internet (Icann, por sus siglas en inglés), hizo su quincuagésima tercera reunión aquí, en Buenos Aires, y entonces tuve la oportunidad de sentarme a charlar con el finlandés Jari Arkko, Chair de la IETF (un cargo equivalente a presidente, aunque en la IETF tienden a evitar esos formalismos). Estuvo también con nosotros Barry Leiba, que además de trabajar en Huawei, colabora con la IETF en aplicaciones y estándares relacionados con la seguridad.

"El principal motivo por el que estamos aquí -arrancó diciendo Arkko- es que se está realizando una reunión de la Icann y, aunque no somos Icann, estamos juntos en el traspaso de algunos de los roles del gobierno de Estados Unidos en el mantenimiento de Internet a una comunidad formada por la Icann y la IETF (http://www.lanacion.com.ar/1674480), y esa es la razón por la que tanta gente ha venido a participar de ese proyecto conjunto esta semana. Para nosotros es un lugar genial, Buenos Aires es una hermosa ciudad, pero, además, en abril de 2016 vamos a tener una reunión de IETF aquí. Va a ser la primera vez en América del sur.

-Tendemos a ir a lugares de donde son los participantes originalmente. Hace 10 o 15 años eran de Estados Unidos y Europa. Recientemente, Asia se ha convertido en una fuente importante de tecnología de Internet. Así que hemos viajado mucho ahí. Ahora vemos una participación creciente de América latina, y queremos estar aquí. Pero, además, queremos estar abiertos a diferentes tipos de organizaciones: la academia, los fabricantes, operadores, los gobiernos, los reguladores. Estamos aquí para todos, no para un grupo selecto. Esa es nuestra meta, y las reuniones son sólo una parte de la cuestión."

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lunes, 13 de julio de 2015

El Extraordinario Viaje de la Tierra (Inclinacion) 1/4

Misión New Horizons a Plutón, el planeta enano en el fin del Sistema Solar

¿Por qué vale la pena viajar a Plutón?
Por empezar, es el último de los nueve planetas "clásicos" en ser visitados por una misión espacial.
Aunque en 2006 perdiera su estatus de planeta para pasar a la categoría inferior de "planeta enano", este enigmático habitante de los gélidos confines del Sistema Solar tiene mucho que decir.
Se espera que Plutón, que orbita a una distancia de alrededor de 5.900 millones de kilómetros del Sol, ofrezca una visión más completa de una región completamente inexplorada de nuestro Sistema Solar.
Tan lejos está, que ni siquiera el telescopio Hubble ha logrado obtener detalles de este cuerpo celeste descubierto en 1930. Así que la mejor manera que tenemos hoy día de descubrir cómo es viajar hasta allí.
¿Qué espera descubrir la misión?
En su punto más cercano, New Horizons estará a unos 12.500 kilómetros de la superficie de Plutón.
Las fotos que logre sacar serán las primeras en revelar si hay elevaciones y depresiones profundas en su superficie o si la topografía es más ondulada.
New Horizons ya ha detectado signos de una capa polar. Plutón es tan frío que el nitrógeno que respiramos en la Tierra allí existe en forma de hielo, pero es posible que una tenue atmósfera de nitrógeno rodee al planeta enano.
Si la hay, la sonda tomará una muestra y medirá cuánto se está liberando hacia el espacio.
Lea también: Por qué Plutón ya no es planeta
La expedición también podrá revelar la presencia de otras sustancias químicas: aunque el neón es un gas en la Tierra, podría encontrarse de forma líquida en Plutón, quizá fluyendo en ríos sobre la superficie.
El nitrógeno en la atmósfera podría caer como si fuera nieve.
Otra pregunta que se hacen los científicos es por qué cambia tanto el brillo de Plutón (mucho más que cualquier otro mundo observado desde la distancia). Una mirada cercana, dicen, puede revelar procesos planetarios nunca antes vistos.
Y por último esperan obtener más información sobre Caronte, la luna más grande de Plutón y sus otros cuatro satélites: Estigia, Nix, Cerberos e Hidra.
 ¿Que hará exactamente la sonda?
La sonda no se detendrá ni se posará sobre Plutón, lo sobrevolará viajando a una velocidad de 50.000 kilómetros por hora, la más rápida que haya alcanzado una sonda espacial.
Tendrá solo algunas horas para tomar fotografías y hacer mediciones.
Como hay una demora de alrededor de cuatro horas y media hasta que llega la señal a Plutón, las instrucciones de la sonda están preprogramadas.
Una vez que esté en el sitio correcto, comenzará una secuencia automática para tomar mediciones.
La sonda enviará a la Tierra imágenes de Plutón de alta definición. Pero esta información demorará hasta llegar hasta nosotros.
Si todo sale como está previsto, las primeras imágenes llegarán a la madrugada del miércoles y tomará por lo menos 16 meses hasta que toda la información recabada durante la misión llegue a la Tierra.
Una vez que haya pasado por Plutón, la sonda continuará su viaje hacia un objeto más pequeño del cinturón de Kuiper.
El tiempo estimado en llegar allí es de alrededor de unos cuatro años. ¿Qué lleva a bordo?
La sonda cuenta con siete instrumentos que no sólo sirven para investigar preguntas que se hacen los investigadores de la NASA -como de qué está hecha la atmósfera o cómo las partículas que expulsa el Sol interactúan con la atmósfera- sino que también sirven de respaldo en caso de que otros instrumentos fallen.
Pero además, la pequeña nave -"del tamaño de un piano de cola bebé", según Jim Green, director de Ciencias Planetarias de la NASA-, lleva una cierta cantidad de "cosas inútiles".
Esta lista incluye, entre otras cosas, un CD-ROM con 434.000 nombres de gente que respondió al pedido de "Envía tu nombre a Plutón", algunas monedas y una estampilla estadounidense de 1991 que dice "Pluto: aún sin explorar".
Aunque quizá lo más curioso que lleva a bordo es un poco de cenizas. No cualquier ceniza, sino las de Clyde Tombaugh, el hombre que descubrió a Plutón hace 85 años.
¿Qué posibilidades hay de que se frustre la misión?
Puede que la sonda encuentre nubes de partículas generadas por impactos en las lunas de Plutón.
Estas pueden dañar la nave. Por esta razón, la sonda enviará datos a medida que se acerca al planeta enano.
Así, los científicos contarán con algo para estudiar en caso de que la sonda se vea afectada.
Sin embargo, esto es muy poco probable, según señala el equipo que modeló estas posibilidades en la misión.
Pero, por las dudas, la sonda está diseñada de modo tal que tiene un nivel elevado de autonomía. En caso de problemas tiene la capacidad de recuperarse y seguir adelante con la misión

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Un poco de las cenizas de Clyde Tombaugh, el hombre que descubrió a Plutón en 1930, viajan en la sonda.