sábado, 28 de enero de 2012

Los que no son

El diario  Página/12 publica hoy dentro de su suplemento SOY un reportaje por Laura Milano en el que se habla de postporno, prácticas queer en el cibersexo y cómo combatir los estereotipos de género en los videojuegos y los entornos virtuales en general. Además de introducir RL (Real Life) un excelente documental de la artista María Llopis que me parece especialmente interesante, aparece en él una entrevista que me hizo Laura a propósito de mi tesis y los talleres didácticos que impartí el año pasado sobre estos temas.
















–Creo que el mundo virtual de Second Life se ha convertido en un lugar idóneo para fantasear con las posibilidades de una sexualidad cambiante en 3D, desde casa y a través de la pantalla. La plataforma permite al jugador proyectarse en un espacio tridimensional para interrelacionarse. Sus creadores reconocen a cada usuario el derecho a la propiedad intelectual de todos los objetos que lance en ese metaverso que no para de crecer. También se puede salir de la repetición de los estereotipos de género si exploramos todas las potencialidades del machinima, para dirigir las creaciones a otro público, nuestro público, la comunidad queer. La animación resulta un medio ideal para representar las prácticas transgresivas: al no haber personas reales físicamente como en el cine convencional, puede representarse sin limitaciones expresivas.

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viernes, 27 de enero de 2012

Jaque a la mente

"El ajedrez se juega en las plazas de todos los pueblos en China con elefantes que no cruzan el río que divide las dos mitades del tablero. Se juega en Japón con lanceros, campesinos y generales; soldados traicioneros que se suman al ejército oponente una vez capturados. Y el ajedrez moderno, con elefantes devenidos en alfiles, se juega en colegios del Gran Buenos Aires, en bares de Amsterdam, cafés en París, clubes en Manhattan y plazas de Azerbaiyán. El ajedrez de alta competición lo domina un noruego (Carlsen), un indio (Anand), un ruso (Kramnkik), un búlgaro (Topalov) y un armenio (Aronian). Y en el mundo sin fronteras de Internet, al ritmo frenético y tremendamente adictivo del blitz , unas diez millones de personas movemos piezas en partidas jugadas con apenas pocos segundos por jugada para completar la partida en menos de tres minutos. El ajedrez es arte en la foto de 1963 de Marcel Duchamp jugando con la escritora Eve Babitz tal como vino al mundo y en la obra del gran maestro Misha Tal, que iluminó la bohemia moscovita de la segunda mitad del siglo XX con una fanfarria de ataque y fuego en el tablero. El ajedrez (“la gimnasia de la mente”, según Lenin) es deporte. La batalla de 1984 en la que Kasparov y Karpov se jugaron la corona del mundo se suspendió cuando Karpov, exhausto, había perdido más de diez kilos. Y el ajedrez es política. Bobby Fischer y Boris Spassky, en plena Guerra Fría, disputaron mucho más que el trono máximo de un juego de mesa. En su carácter de avatar social, el ajedrez también ha sido un oráculo. De ahí que el poema-homenaje de Borges lleva al ajedrez mucho más allá de su condición de juego universal. Instala el tablero como escenario de la vida. En algún eslabón de la jerarquía infinita de trebejos (o piezas), el juego es la vida misma; nosotros sus piezas. Y en ese ejercicio reflexivo el ajedrez se vuelve también un terreno para entender cómo pensamos, cómo decidimos, cómo nos equivocamos, cómo intuimos, agredimos, tememos, respetamos, imaginamos y creamos. Porque todo eso sucede, como en la vida misma, en un tablero de ajedrez. Es decir, el ajedrez es, ni más ni menos, un laboratorio de psicología experimental. El experimento de los psicólogos William Chase y Herb Simon de 1973 es un ejemplo de la usina experimental del ajedrez para descifrar la organización del pensamiento. ¿Cuántas piezas pueden memorizarse en un tablero de ajedrez? Los aficionados recuerdan pocas. En cambio, los grandes maestros reconstruyen sin esfuerzo una posición repleta de piezas. La conclusión no es sorprendente: los grandes maestros tienen una memoria prodigiosa. Pues no. Los mismos maestros recuerdan unas pocas piezas en una posición que no es natural del ajedrez, en la que los trebejos están dispuestos al azar. Es, para nosotros, lo mismo que comparar memorizar una canción o una secuencia azarosa de palabras. El corolario es mucho más interesante: los ajedrecistas no piensan más, como queda claro en la respuesta que dio el campeón cubano José Raúl Capablanca cuando le preguntaron cuántas jugadas pensaba: “Sólo una –contestó–, la mejor”. El ajedrecista ha creado su propio lenguaje, su propio mundo visual con gramática y sintaxis en el tablero. Reconoce una posición, un error, un punto débil como nosotros reconocemos un gesto, como un músico advierte una nota desafinada. El ajedrecista ha desarrollado una heurística que le permite operar intuitivamente en el espacio de los trebejos. Es común, de hecho, que un maestro tenga una opinión fuerte sobre una posición sin saber explicar por qué. Con esto, el ajedrez es de hecho un nicho óptimo para desmitificar una dicotomía en boga: ¿Deliberación o corazonada? ¿Razón o instinto? Sucede que razón e instinto se oponen menos de lo que suponemos. El gran maestro considera sólo unas pocas jugadas. Esta poda no es por lo general racional, ni deliberada, ni consciente. Sucede en el subterráneo de la mente, en el plano de la intuición. Luego de este filtro, consideradas sólo aquellas pocas jugadas que al maestro “le caen bien”, el cálculo explícito, racional, casi aritmético, consciente y deliberado de variantes, se vuelve posible. Este ejemplo revela un principio fundamental: el parámetro que arbitra entre la intuición y la razón es el tamaño del problema. En problemas acotados (como un final de pocas piezas), la razón premia. El cálculo exacto es posible y la precisión domina la escena. En problemas vastos, seguir la intuición es, de hecho, más efectivo. En el ajedrez, como en la vida, razón e intuición se orquestan dando cada uno lo mejor de sí. El inglés Alan Turing cambió el mundo por partida doble inventando la computación y descifrando el código secreto con el que se comunicaban los nazis. Hace más de 50 años, Turing inventó y ejecutó en primera persona (el software estaba más que nunca por delante del hardware ) el primer programa para jugar ajedrez. Fue la primera derrota de un programa. Y en esa partida, nacía la inteligencia artificial, la mecanización del pensamiento. A décadas del primer esbozo de Turing, el proyecto (del ajedrez y de la inteligencia artificial) ha sido tremendamente exitoso. Las computadoras juegan mejor que el mejor de los maestros. En las damas, ha sido tan potente la informática que de hecho ha cerrado el juego. Se acabó. Sin embargo, este éxito no hubiese llenado de orgullo a Turing que veía su gesta de mecanización de la inteligencia como una vía para entender nuestro propio pensamiento. Las computadoras juegan muy distinto a cómo jugamos nosotros. Y esto no es porque sean máquinas, incapaces de sentir o intuir. Es simplemente porque, urgidos por la necesidad concreta, la opción de los desarrolladores fue mejorar aquello en que somos más flacos: el cálculo. Empieza ahora acaso el desafío más apasionante en el capítulo de la inteligencia artificial: modelar máquinas que aprenden, que copian, que imitan, que crecen, que observan. Programar la heurística del buen gusto ajedrecístico para armar bestias mecánicas que nos venzan en el que –por escondido y misterioso– parece ser nuestro rincón más preciado: la intuición." "Un gimnasio para la mente" via revistaenie

jueves, 19 de enero de 2012

‘Reinventar’ el libro de texto según Jobs

Una vez más, Apple consiguió su objetivo: envuelta en el secretismo habitual que rodea todas sus presentaciones, la firma del difunto Steve Jobs volvió a conseguir que la prensa estadounidense salivara ante la convocatoria organizada hoy en Nueva York para anunciar su intención de ‘reinventar’ el libro de texto a través del lanzamiento de nuevas herramientas que transformen la experiencia de estudiar en algo completamente interactivo y de paso, y esto es lo que nadie dice abiertamente, convertir a la religión de Apple a los niños desde su más tierna infancia.

Era un viejo sueño de Jobs, como dejó escrito en su autobiografía, revolucionar el mundo de los libros de texto a través del iPad. Y poco a poco, aunque él ya no esté, su empresa se va a acercando. En el museo Guggenheim de Nueva York, como si se tratara de una obra de arte, los directivos de Apple anunciaron la llegada del iBooks 2, la versión mejorada de su librería digital, que desde ahora tendrá su propia sección dedicada a los libros de texto y que, además, serán completamente interactivos, permitiendo el despliegue de vídeo, audio, gráficos y anotaciones (algo que su principal rival Amazon, no ofrece en su Kindle).

Además, Phil Schiller, vicepresidente de marketing de la empresa y Roger Rosener, responsable de productividad y aplicaciones, anunciaron la llegada de una nueva herramienta llamada Ibooks Author que permitirá a cualquier persona sin conocimientos informáticos crear libros interactivos. “La educación siempre ha estado en nuestro ADN y ha sido así desde el principio”, subrayó Schiller para reforzar la idea de que Apple ha entrado en ese mercado para quedarse. Sin embargo, lo que hasta ahora Apple no tenía era el beneplácito de las tres grandes editoriales estadounidenses que manejan el 90% de las ventas de los libros que se utilizan en la enseñanza primaria y secundaria, Pearson, McGraw.Hill y Houghton Mifflin. Pero desde ahora ya son sus aliadas. Según anunció Schiller ayer, todas ellas han firmado un acuerdo con Apple para vender los libros que hoy utilizan millones de estudiantes de secundaria a 14,99 dólares (11,6 euros) para su versión de iPad (que cuesta 499 dólares, 386 dólares). Al menos siete de esos libros ya estaban disponibles hoy mismo en Estados Unidos.


Apple trata así de plantarle cara a Amazon en el universo del libro de texto, un jugoso mercado que mueve 10.000 millones de dólares al año y en el que Amazon le lleva la delantera hace tiempo. Recientemente, la mayor librería digital del planeta había anunciado dos iniciativas dolorosas para sus rivales: el alquiler de libros de texto, algo que de momento, Apple no ofrece y un acuerdo con bibliotecas de todo el país para prestar libros a través de ellas. Barnes & Noble, por su parte, también permite alquilar o comprar libros de texto, aunque de momento no están disponibles para tabletas. Lo mismo ocurre con Chegg, actualmente la web más grande dedicada al alquiler de libros de texto. La movilidad que ofrece Apple, unida a la interactividad, es su mayor garantía de éxito, siempre y cuando los padres estén dispuestos a invertir en un iPad para sus hijos, de momento, la tableta más cara del mercado.“Desde siempre la estrategia de Apple ha sido pensar que si puedes atrapar a los niños desde la escuela es más probable que se interesen por sus productos cuando crezcan”, aseguraba ayer en el diario The Washington Post Carl Howe, de la consultora de consumo Yankee Group. Según datos del congreso que ayer publicaba The Washington Post, Apple ha invertido ya más de 100 millones de dólares (77 millones de euros) en becas para que el Departamento de Educación invierta en tecnología. En los años ochenta hacía lobby para conseguir exenciones fiscales que favorecieran la llegada de ordenadores a las escuelas y ahora lo hace para que el sistema educativo público invierta en iPads. Y de momento no le va mal: hay más de 3.000 escuelas de todo el país con programas piloto donde esa tableta es la protagonista.


miércoles, 18 de enero de 2012

Hallan una galaxia «oscura» aferrada a los bordes de la Vía Láctea















Galaxias como nuestra Vía Láctea se formaron, según las teorías más aceptadas, hace miles de millones de años a través de la unión de muchas galaxias más pequeñas. Como resultado, se cree que debe de existir una buena cantidad de galaxias enanas esparcidas alrededor de la Vía Láctea. Sin embargo, muy pocas de estas pequeñas reliquias han sido observadas, lo que ha llevado a los astrónomos a la conclusión de que tienen muy pocas estrellas o pueden estar hechas casi exclusivamente de materia oscura. Ahora, una de ellas ha aparecido a unos 10.000 millones de años luz de la Tierra. El descubrimiento ha sido realizado por científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y aparece publicado en la revista Nature.

Se trata de la segunda galaxia de este tipo encontrada fuera de nuestro universo local, y es, con diferencia, la más lejana. La galaxia enana es un satélite, lo que significa que se aferra a los bordes de otra más grande. «Por varias razones, no logró formar muchas estrellas o ninguna, y por lo tanto, se quedó oscura», explica Simona Vegetti, del Departamento de Física del MIT y autora principal del artículo.

Los científicos teorizan la existencia de materia oscura para explicar las observaciones que sugieren que hay mucha más masa en el universo de la que se puede ver. Ellos creen que la materia oscura debe comprender alrededor del 25% del universo, sin embargo, como las partículas que componen la materia oscura no absorben ni emiten luz, hasta ahora era imposible detectarla.

Los modelos computarizados sugieren que en la Vía Láctea hay alrededor de 10.000 galaxias satélite, pero solo 30 han sido observadas. «Podría ser que muchas de las galaxias satélite están hechas de materia oscura, por lo que es difícil de detectar, o puede haber un problema con la manera en que pensamos se forman las galaxias», apunta Vegetti.

via http: abc.es