miércoles, 23 de diciembre de 2015

‘big data’ de la salud

Datos, datos y más datos. Google, o mejor dicho, Verily, la empresa que ocupará la letra V en el diccionario del nuevo conglomerado de empresas del buscador, Alphabet, se encargará de investigar la salud, como ellos mismos dicen en la definición de la empresa, “las ciencias de la vida”.

 La apuesta de Verily apunta claramente a los datos, a crear equipos que unan varias disciplinas para conseguir nuevos descubrimientos. Químicos, médicos, ingenieros y científicos especializados en análisis de datos e informáticos, esos serán los perfiles más comunes de la nueva empresa.

La pregunta con la que presentan su página web lo deja claro: “¿Cómo podemos usar la tecnología para tener una imagen fiel de la salud humana?”. La ambición de Google por alargar la vida, una inquietud tan antigua como la propia humanidad, se centra conocer mejor el cuerpo humano a través de sensores, análisis de los registros de los usuarios (no necesariamente pacientes), inteligencia artificial, así como dos recursos que atesora en abundancia, más y mejor que ninguna otra empresa, almacenamiento de datos de bajo coste y gran capacidad para el procesado de datos.

 Verily deja algo muy claro: que su finalidad no consiste en solo estudiar las enfermedades, sino también en investigar la salud. Pretende unir todo el conocimiento que se está acumulando a través de las pulseras que miden el ejercicio, los medidores de pulso y demás aparatos en el mercado, para tener mejor conocimiento del ser humano.

Uno de los últimos cambios en los relojes con Android Wear, su sistema operativo para aparatos de vestir, apunta en esa línea. Y desde hace más de un año, la compañía investiga junto a Novartis unas lentillas que miden los niveles de glucosa de los diabéticos. Si a este potencial para conocer datos casi en tiempo real se le suma la capacidad de proceso, la posición de Verily es privilegiada.

 El último ingrediente es la inteligencia artificial, un componente que los de Mountain View están añadiendo a toda su gama de productos, desde Fotos a Gmail, para tomar patrones y predecir comportamientos.

El aspecto en el que más tienen que mejorar, y reconocen que todavía lo ven como un reto, es conocer mejor la reacción ante las enfermedades. Por ahora no tienen ninguna fuente directa para conocer estas sensaciones, pero no sería extraño que llegasen a acuerdos como webs como PatientsLikeMe, donde enfermos con una misma patología comparten experiencias, síntomas y reacciones. PatientCrossroads es otra de las startups que explora en una dirección parecida. Se dedica a hacer un exhaustivo registro de enfermedades raras. Los pacientes suben su historial para que los expertos les den una segunda opinión y hagan seguimiento de su evolución.

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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Preguntas más frecuentes en Google

Google ha publicado sus búsquedas más populares en 2015 y ofrece un dato interesante: cuando alguien comienza a escribir en el buscador “cómo ser…” con frecuencia quiere saber “cómo ser feliz”. En el caso de “qué hacer cuándo…” lo que más nos preocupa es el aburrimiento, del que ya hemos hablado, y la tristeza.

No tiene nada de extraño: todos queremos ser felices y todos nos preguntamos cómo lograrlo. Obviamente, nosotros no podemos responder esta pregunta eterna, sobre todo teniendo en cuenta que ni siquiera está claro cómo definir este término ni hasta qué punto es fiable una ciencia de la felicidad, como escribía en Verne Natalia Martín Cantero.

Pero sí hay algunos consejos que nos pueden ayudar a sentirnos mejor. El psicólogo Richard Wiseman recoge algunos en su libro 59 Seconds, en el que ofrece “técnicas escondidas en publicaciones académicas que tienen apoyo empírico, pero que son rápidas de llevar a cabo”. Un poco como el mecánico que te recuerda que no le pagas por ajustar un tornillo, que son dos minutos de trabajo, sino por saber qué tornillo hay que ajustar, lo que implica años de experiencia.

En el capítulo dedicado a la felicidad, Wiseman recuerda que este sentimiento no solo hace que nos sintamos mejor, sino que también lleva a que “la gente sea más sociable y altruista, se guste más a sí misma y a los demás, sea más hábil a la hora de resolver conflictos y cuente con un sistema inmune más fuerte”. Otro dato importante: “La felicidad no es una consecuencia del éxito, sino su causa”.

“¿Qué es la troika?”, “¿qué es el amor?”, “¿qué es el gluten?”. Ninguna de estas preguntas es nueva, y menos la segunda, pero sí son las tres que más han crecido en búsquedas entre los usuarios de Google en España. El buscador ha difundido los resultados de sus tendencias (las búsquedas que más aumentan en comparación a otras en un periodo de tiempo desde hace un año). El buscador no difunde datos precisos sobre el número de búsquedas en España, tan solo precisa que más de la mitad de todas las que se realizan en el mundo proceden de fuera de EE UU.

martes, 17 de noviembre de 2015

La palabra del año para el Diccionario de Oxford es este emoji: 😂


Según explica Oxford University Press, empresa editora del diccionario, se trata de la primera vez que la palabra del año es un pictograma, “oficialmente llamado 'cara con lágrimas de alegría'”. La compañía se ha aliado con la empresa de tecnología móvil Swiftkey para identificar los datos de uso de los emoji más populares y este fue el más empleado en 2015: sumaba el 20% de todos los utilizados en el Reino Unido y el 17% en Estados Unidos, subiendo desde el 4% y el 9% respectivamente en 2014. El segundo más frecuente, según recoge Time, sería 😘. Oxford también ha identificado un incremento similar en el caso de la palabra emoji, presente en el inglés desde 1997 y cuyo uso se ha triplicado entre 2014 y 2015. Y añade: “Los emojis no están reservados a adolescentes que envían mensajes de texto, sino que se han acogido como una forma de expresión matizada que puede cruzar barreras idiomáticas”. Y pone como ejemplo cuando Hillary Clinton pidió en Twitter a sus seguidores que expresaran con tres emojis lo que sentían acerca de sus deudas universitarias. Las respuestas se entendían perfectamente.






Anonymous declara la guerra al ISIS


Anonymous no es nada concreto más allá de un enjambre, presumiblemente enorme, de hackers conectados en la Red y encantados de esconder sus nombres y sus artes a mayor gloria de un colectivo. WikiLeaks, la gran factoría de filtraciones, los convirtió en activistas políticos en 2010.

Hasta entonces, eran una mera “marca de usuarios conocidos por gastar bromas a los restaurantes, acosar a pedófilos y protestar contra la Iglesia de la Cienciología”.

 Así define al cibercolectivo, que este fin de semana se atrevió por segunda vez a amenazar a ISIS, la periodista de la revista Forbes Parmy Olson. Su libro We are Anonymous es el resultado de su amistad con Topiary, uno de los hackers estrella.

En diciembre de 2010, Amazon, PayPal, Mastercard, Visa y el banco suizo Postfinance rechazaron tramitar donaciones a la organización de Julian Assange; los ciberactivistas se lanzaron contra sus portales electrónicas con el ariete de los ataques DDoS, un martilleo constante de visitas sobre una web que se bloquea por no dar abasto a todas. Los ciberactivistas convocaron a sus milicianos con esta rotunda frase: "Cómo unirse a la puta colmena".

Según algunos expertos, los hackers no habrían hecho más que ampliar el alcance de una acción previa, dirigida a apoyar el sitio de descargas Pirate Bay, para crear su Operation Payback, su particular dónde las dan las toman contra los enemigos de Assange.

La colmena de enmascarados surgió en algún momento en torno a una web para frikis y contenidos casi pornográficos: el tablón de imágenes japonés 4chan. Activo desde 2003 y todavía hoy con una apariencia amateur, es guarida de contenidos límite, como los dibujos lolicon, un manga de lolitas subidas de tono.

En esas catacumbas de la web, a cubierto de la persecución de Estados Unidos, contactaron futuros miembros de Anonymous, según Olson. A partir de 2008, incorporan la máscara de gesto guasón con la que el inglés Guy Fawkes y el resto de conspiradores de la pólvora intentaron en 1605 volar la Cámara de los Lores inglesa. Una novela gráfica primero y luego una película, V de Vendetta, la catapultan al imaginario popular.

Anonymous declara la guerra al ISIS

martes, 10 de noviembre de 2015

Google Maps ya funciona sin conexión

 Google acaba de hacer realidad una de las peticiones más frecuentes de sus usuarios, permitir el uso de los mapas sin necesidad de tener conexión a Internet. No solo servirá para orientarse en ese túnel larguísimo, sino que también ayuda a ahorrar en la factura mensual de datos si no se tiene acceso a través de wifi.

El buscador ha explicado que con la nueva actualización, de momento solo en Android, los usuarios podrán descargar los mapas y recibir indicaciones sin necesidad de conexión. Funciona a pie, en coche y, también, en transporte público.

Google mostró este adelanto durante su conferencia de desarrolladores en mayo. Google llevaba tiempo experimentando con esta posibilidad. Hasta ahora los mapas se podían descargan, pero no funcionaban las indicaciones, tampoco las búsquedas.

 Ahora sí. Basta con decidir qué zona se quiere tener dentro de la memoria y almacenarlo antes de salir de casa. Según los datos de la empresa de Mountain View, el 60% del mundo sigue sin conexión a Internet fiable. Los usuarios de iPhone tendrán que esperar. De momento, tienen que conformarse con alertas de voz de tráfico si se tiene la opción de automóvil activada.

 El siguiente paso de Google será usar datos de Waze, aplicación que compró, sobre accidentes, cambios en la vía o la estación de servicio que ofrece combustible más barato. Esta novedad de Google, que tendrá una gran aceptación en América Latina, África y Asia, lugares en los que la conexión a Internet no siempre es constante y fiable, la llevan explorando algunas aplicaciones deportivas, para evitar un gasto excesivo de batería. También lo hizo la española Tourist Eye, dedicada al turismo, hoy en manos de Lonely Planet.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Se han publicado los datos más completos de esa excavación, realizada en la cueva Rising Star, a unos 50 kilómetros de Johannesburgo (Sudáfrica). Los resultados destapan la existencia de una sima con más de 1.500 fósiles humanos entre los que hay al menos 15 individuos. Los autores aseguran que son una nueva especie dentro de nuestro género, que han bautizado como Homo naledi. Naledi quiere decir estrella en sesotho, una lengua local.
Los descubridores creen que aquellos homínidos fueron depositados allí por sus congéneres, lo que supondría un inesperado comportamiento funerario nunca observado en humanos tan primitvos. Todos los restos se conocen gracias al trabajo de un equipo íntegramente femenino que fue capaz de colarse en la estrecha cámara durante dos expediciones. El conjunto es el yacimiento de fósiles humanos concentrados en un solo lugar más grande de todo África y uno de los mayores del mundo, según sus descubridores.
Probablemente lo más apasionante del hallazgo son las preguntas que deja sin responder. Los descubridores dicen no haber conseguido datar los fósiles ni saben cómo llegaron hasta allí todos esos cadáveres. Para llegar hasta la cámara en la que se hallaron hay que recorrer unos 80 metros de cueva, trepar una pared y escurrirse por una grieta que los investigadores comparan con la boca de un buzón, bromeando solo a medias. Esta ruta, totalmente en tinieblas, es la única que existe hoy y, según los estudios geológicos, la única que existía cuando se depositaron los cadáveres. Por el tamaño de los huesos, estos incluyen infantes, niños, adolescentes, adultos y ancianos. 
Ninguno tiene marcas de traumatismo por una posible caída a la fosa, ni tampoco signos de haber sido devorados por un animal o por su propia especie, como sí sucede en el único yacimiento comparable: la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos). Apenas hay rastros de ningún otro animal excepto unos pocos pájaros y ratones. En la cueva no hay marcas de crecidas de agua intensas que podrían haber arrastrado hasta allí los restos. Además aparecen partes de los cuerpos en perfecta articulación. Con todos estos datos en la mano, la única hipótesis que queda en pie es la de que alguien los dejó ahí en varios momentos en el tiempo, dicen los autores del estudio. Un ritual funerario que hasta ahora sólo se atribuía a humanos más modernos y con más cerebro.

nueva especie humana

jueves, 27 de agosto de 2015

Los museos siempre integraron los avances tecnológicos: en la década del 40 ya había audioguías. Pero esta vez la tecnología la trae el público, y las instituciones deben usar la gran oportunidad que tienen de aprovechar eso, más que hacer de cuenta que no existe", dice, desde Nueva York, Seb Chan. Fue el encargado de la renovación digital del Museo de Diseño Copper Hewitt. Para transformarlo en un museo del siglo XXI, Chan impulsó que cada visitante recibiera, al entrar, una "lapicera inteligente". A través de la lectura de un código, el dispositivo almacena información sobre las obras que más interasaron al visitante que, al volver a su casa, accede a una dirección web personalizada e impresa en su entrada que da cuenta de ese paseo por el museo. Con esos antecedentes y con el subtítulo "gurú tecnológico", Chan será uno de los expositores de El museo reimaginado, el encuentro de profesionales de museos de América que organiza en Buenos Aires la Fundación TyPA en la Usina del Arte, entre el 2 y el 4 de septiembre.

cómo serán los museos del futuro