martes, 17 de noviembre de 2015

Anonymous declara la guerra al ISIS


Anonymous no es nada concreto más allá de un enjambre, presumiblemente enorme, de hackers conectados en la Red y encantados de esconder sus nombres y sus artes a mayor gloria de un colectivo. WikiLeaks, la gran factoría de filtraciones, los convirtió en activistas políticos en 2010.

Hasta entonces, eran una mera “marca de usuarios conocidos por gastar bromas a los restaurantes, acosar a pedófilos y protestar contra la Iglesia de la Cienciología”.

 Así define al cibercolectivo, que este fin de semana se atrevió por segunda vez a amenazar a ISIS, la periodista de la revista Forbes Parmy Olson. Su libro We are Anonymous es el resultado de su amistad con Topiary, uno de los hackers estrella.

En diciembre de 2010, Amazon, PayPal, Mastercard, Visa y el banco suizo Postfinance rechazaron tramitar donaciones a la organización de Julian Assange; los ciberactivistas se lanzaron contra sus portales electrónicas con el ariete de los ataques DDoS, un martilleo constante de visitas sobre una web que se bloquea por no dar abasto a todas. Los ciberactivistas convocaron a sus milicianos con esta rotunda frase: "Cómo unirse a la puta colmena".

Según algunos expertos, los hackers no habrían hecho más que ampliar el alcance de una acción previa, dirigida a apoyar el sitio de descargas Pirate Bay, para crear su Operation Payback, su particular dónde las dan las toman contra los enemigos de Assange.

La colmena de enmascarados surgió en algún momento en torno a una web para frikis y contenidos casi pornográficos: el tablón de imágenes japonés 4chan. Activo desde 2003 y todavía hoy con una apariencia amateur, es guarida de contenidos límite, como los dibujos lolicon, un manga de lolitas subidas de tono.

En esas catacumbas de la web, a cubierto de la persecución de Estados Unidos, contactaron futuros miembros de Anonymous, según Olson. A partir de 2008, incorporan la máscara de gesto guasón con la que el inglés Guy Fawkes y el resto de conspiradores de la pólvora intentaron en 1605 volar la Cámara de los Lores inglesa. Una novela gráfica primero y luego una película, V de Vendetta, la catapultan al imaginario popular.

Anonymous declara la guerra al ISIS

martes, 10 de noviembre de 2015

Google Maps ya funciona sin conexión

 Google acaba de hacer realidad una de las peticiones más frecuentes de sus usuarios, permitir el uso de los mapas sin necesidad de tener conexión a Internet. No solo servirá para orientarse en ese túnel larguísimo, sino que también ayuda a ahorrar en la factura mensual de datos si no se tiene acceso a través de wifi.

El buscador ha explicado que con la nueva actualización, de momento solo en Android, los usuarios podrán descargar los mapas y recibir indicaciones sin necesidad de conexión. Funciona a pie, en coche y, también, en transporte público.

Google mostró este adelanto durante su conferencia de desarrolladores en mayo. Google llevaba tiempo experimentando con esta posibilidad. Hasta ahora los mapas se podían descargan, pero no funcionaban las indicaciones, tampoco las búsquedas.

 Ahora sí. Basta con decidir qué zona se quiere tener dentro de la memoria y almacenarlo antes de salir de casa. Según los datos de la empresa de Mountain View, el 60% del mundo sigue sin conexión a Internet fiable. Los usuarios de iPhone tendrán que esperar. De momento, tienen que conformarse con alertas de voz de tráfico si se tiene la opción de automóvil activada.

 El siguiente paso de Google será usar datos de Waze, aplicación que compró, sobre accidentes, cambios en la vía o la estación de servicio que ofrece combustible más barato. Esta novedad de Google, que tendrá una gran aceptación en América Latina, África y Asia, lugares en los que la conexión a Internet no siempre es constante y fiable, la llevan explorando algunas aplicaciones deportivas, para evitar un gasto excesivo de batería. También lo hizo la española Tourist Eye, dedicada al turismo, hoy en manos de Lonely Planet.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Se han publicado los datos más completos de esa excavación, realizada en la cueva Rising Star, a unos 50 kilómetros de Johannesburgo (Sudáfrica). Los resultados destapan la existencia de una sima con más de 1.500 fósiles humanos entre los que hay al menos 15 individuos. Los autores aseguran que son una nueva especie dentro de nuestro género, que han bautizado como Homo naledi. Naledi quiere decir estrella en sesotho, una lengua local.
Los descubridores creen que aquellos homínidos fueron depositados allí por sus congéneres, lo que supondría un inesperado comportamiento funerario nunca observado en humanos tan primitvos. Todos los restos se conocen gracias al trabajo de un equipo íntegramente femenino que fue capaz de colarse en la estrecha cámara durante dos expediciones. El conjunto es el yacimiento de fósiles humanos concentrados en un solo lugar más grande de todo África y uno de los mayores del mundo, según sus descubridores.
Probablemente lo más apasionante del hallazgo son las preguntas que deja sin responder. Los descubridores dicen no haber conseguido datar los fósiles ni saben cómo llegaron hasta allí todos esos cadáveres. Para llegar hasta la cámara en la que se hallaron hay que recorrer unos 80 metros de cueva, trepar una pared y escurrirse por una grieta que los investigadores comparan con la boca de un buzón, bromeando solo a medias. Esta ruta, totalmente en tinieblas, es la única que existe hoy y, según los estudios geológicos, la única que existía cuando se depositaron los cadáveres. Por el tamaño de los huesos, estos incluyen infantes, niños, adolescentes, adultos y ancianos. 
Ninguno tiene marcas de traumatismo por una posible caída a la fosa, ni tampoco signos de haber sido devorados por un animal o por su propia especie, como sí sucede en el único yacimiento comparable: la Sima de los Huesos en Atapuerca (Burgos). Apenas hay rastros de ningún otro animal excepto unos pocos pájaros y ratones. En la cueva no hay marcas de crecidas de agua intensas que podrían haber arrastrado hasta allí los restos. Además aparecen partes de los cuerpos en perfecta articulación. Con todos estos datos en la mano, la única hipótesis que queda en pie es la de que alguien los dejó ahí en varios momentos en el tiempo, dicen los autores del estudio. Un ritual funerario que hasta ahora sólo se atribuía a humanos más modernos y con más cerebro.

nueva especie humana

jueves, 27 de agosto de 2015

Los museos siempre integraron los avances tecnológicos: en la década del 40 ya había audioguías. Pero esta vez la tecnología la trae el público, y las instituciones deben usar la gran oportunidad que tienen de aprovechar eso, más que hacer de cuenta que no existe", dice, desde Nueva York, Seb Chan. Fue el encargado de la renovación digital del Museo de Diseño Copper Hewitt. Para transformarlo en un museo del siglo XXI, Chan impulsó que cada visitante recibiera, al entrar, una "lapicera inteligente". A través de la lectura de un código, el dispositivo almacena información sobre las obras que más interasaron al visitante que, al volver a su casa, accede a una dirección web personalizada e impresa en su entrada que da cuenta de ese paseo por el museo. Con esos antecedentes y con el subtítulo "gurú tecnológico", Chan será uno de los expositores de El museo reimaginado, el encuentro de profesionales de museos de América que organiza en Buenos Aires la Fundación TyPA en la Usina del Arte, entre el 2 y el 4 de septiembre.

cómo serán los museos del futuro

sábado, 18 de julio de 2015


"En general, usamos la Red sin pensar en cómo funciona. Está ahí y ya. Sin embargo, existe un grupo de hombres y mujeres -en su mayoría voluntarios- que hacen que Internet ande, que esté ahí y ya. Forman parte de la IETF, por Internet Engineering Task Force (Fuerza de Tareas de Ingeniería de Internet), que da origen a los estándares de la Red, en particular los relacionados con el paquete de protocolos TCP/IP.

Hace casi exactamente un mes, otra de las organizaciones relacionadas con los mecanismos internos de la Red, la Corporación para la Asignación de Números y Nombres de Internet (Icann, por sus siglas en inglés), hizo su quincuagésima tercera reunión aquí, en Buenos Aires, y entonces tuve la oportunidad de sentarme a charlar con el finlandés Jari Arkko, Chair de la IETF (un cargo equivalente a presidente, aunque en la IETF tienden a evitar esos formalismos). Estuvo también con nosotros Barry Leiba, que además de trabajar en Huawei, colabora con la IETF en aplicaciones y estándares relacionados con la seguridad.

"El principal motivo por el que estamos aquí -arrancó diciendo Arkko- es que se está realizando una reunión de la Icann y, aunque no somos Icann, estamos juntos en el traspaso de algunos de los roles del gobierno de Estados Unidos en el mantenimiento de Internet a una comunidad formada por la Icann y la IETF (http://www.lanacion.com.ar/1674480), y esa es la razón por la que tanta gente ha venido a participar de ese proyecto conjunto esta semana. Para nosotros es un lugar genial, Buenos Aires es una hermosa ciudad, pero, además, en abril de 2016 vamos a tener una reunión de IETF aquí. Va a ser la primera vez en América del sur.

-Tendemos a ir a lugares de donde son los participantes originalmente. Hace 10 o 15 años eran de Estados Unidos y Europa. Recientemente, Asia se ha convertido en una fuente importante de tecnología de Internet. Así que hemos viajado mucho ahí. Ahora vemos una participación creciente de América latina, y queremos estar aquí. Pero, además, queremos estar abiertos a diferentes tipos de organizaciones: la academia, los fabricantes, operadores, los gobiernos, los reguladores. Estamos aquí para todos, no para un grupo selecto. Esa es nuestra meta, y las reuniones son sólo una parte de la cuestión."

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lunes, 13 de julio de 2015

El Extraordinario Viaje de la Tierra (Inclinacion) 1/4

Misión New Horizons a Plutón, el planeta enano en el fin del Sistema Solar

¿Por qué vale la pena viajar a Plutón?
Por empezar, es el último de los nueve planetas "clásicos" en ser visitados por una misión espacial.
Aunque en 2006 perdiera su estatus de planeta para pasar a la categoría inferior de "planeta enano", este enigmático habitante de los gélidos confines del Sistema Solar tiene mucho que decir.
Se espera que Plutón, que orbita a una distancia de alrededor de 5.900 millones de kilómetros del Sol, ofrezca una visión más completa de una región completamente inexplorada de nuestro Sistema Solar.
Tan lejos está, que ni siquiera el telescopio Hubble ha logrado obtener detalles de este cuerpo celeste descubierto en 1930. Así que la mejor manera que tenemos hoy día de descubrir cómo es viajar hasta allí.
¿Qué espera descubrir la misión?
En su punto más cercano, New Horizons estará a unos 12.500 kilómetros de la superficie de Plutón.
Las fotos que logre sacar serán las primeras en revelar si hay elevaciones y depresiones profundas en su superficie o si la topografía es más ondulada.
New Horizons ya ha detectado signos de una capa polar. Plutón es tan frío que el nitrógeno que respiramos en la Tierra allí existe en forma de hielo, pero es posible que una tenue atmósfera de nitrógeno rodee al planeta enano.
Si la hay, la sonda tomará una muestra y medirá cuánto se está liberando hacia el espacio.
Lea también: Por qué Plutón ya no es planeta
La expedición también podrá revelar la presencia de otras sustancias químicas: aunque el neón es un gas en la Tierra, podría encontrarse de forma líquida en Plutón, quizá fluyendo en ríos sobre la superficie.
El nitrógeno en la atmósfera podría caer como si fuera nieve.
Otra pregunta que se hacen los científicos es por qué cambia tanto el brillo de Plutón (mucho más que cualquier otro mundo observado desde la distancia). Una mirada cercana, dicen, puede revelar procesos planetarios nunca antes vistos.
Y por último esperan obtener más información sobre Caronte, la luna más grande de Plutón y sus otros cuatro satélites: Estigia, Nix, Cerberos e Hidra.
 ¿Que hará exactamente la sonda?
La sonda no se detendrá ni se posará sobre Plutón, lo sobrevolará viajando a una velocidad de 50.000 kilómetros por hora, la más rápida que haya alcanzado una sonda espacial.
Tendrá solo algunas horas para tomar fotografías y hacer mediciones.
Como hay una demora de alrededor de cuatro horas y media hasta que llega la señal a Plutón, las instrucciones de la sonda están preprogramadas.
Una vez que esté en el sitio correcto, comenzará una secuencia automática para tomar mediciones.
La sonda enviará a la Tierra imágenes de Plutón de alta definición. Pero esta información demorará hasta llegar hasta nosotros.
Si todo sale como está previsto, las primeras imágenes llegarán a la madrugada del miércoles y tomará por lo menos 16 meses hasta que toda la información recabada durante la misión llegue a la Tierra.
Una vez que haya pasado por Plutón, la sonda continuará su viaje hacia un objeto más pequeño del cinturón de Kuiper.
El tiempo estimado en llegar allí es de alrededor de unos cuatro años. ¿Qué lleva a bordo?
La sonda cuenta con siete instrumentos que no sólo sirven para investigar preguntas que se hacen los investigadores de la NASA -como de qué está hecha la atmósfera o cómo las partículas que expulsa el Sol interactúan con la atmósfera- sino que también sirven de respaldo en caso de que otros instrumentos fallen.
Pero además, la pequeña nave -"del tamaño de un piano de cola bebé", según Jim Green, director de Ciencias Planetarias de la NASA-, lleva una cierta cantidad de "cosas inútiles".
Esta lista incluye, entre otras cosas, un CD-ROM con 434.000 nombres de gente que respondió al pedido de "Envía tu nombre a Plutón", algunas monedas y una estampilla estadounidense de 1991 que dice "Pluto: aún sin explorar".
Aunque quizá lo más curioso que lleva a bordo es un poco de cenizas. No cualquier ceniza, sino las de Clyde Tombaugh, el hombre que descubrió a Plutón hace 85 años.
¿Qué posibilidades hay de que se frustre la misión?
Puede que la sonda encuentre nubes de partículas generadas por impactos en las lunas de Plutón.
Estas pueden dañar la nave. Por esta razón, la sonda enviará datos a medida que se acerca al planeta enano.
Así, los científicos contarán con algo para estudiar en caso de que la sonda se vea afectada.
Sin embargo, esto es muy poco probable, según señala el equipo que modeló estas posibilidades en la misión.
Pero, por las dudas, la sonda está diseñada de modo tal que tiene un nivel elevado de autonomía. En caso de problemas tiene la capacidad de recuperarse y seguir adelante con la misión

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Un poco de las cenizas de Clyde Tombaugh, el hombre que descubrió a Plutón en 1930, viajan en la sonda.